La opinión de los jubilados en las obras públicas será vinculante

Podrán tener acceso a la obra y hacer cambios en el proyecto en beneficio del pueblo.

A partir del próximo año, se regularán oficialmente los derechos de millones de jubilados que altruistamente comparten su experiencia y conocimiento sobre obras con arquitectos, ingenieros, jefes de obra, peones y transeúntes diversos.

Los jubilados llevaban mucho tiempo pidiendo a las autoridades que se les escuchará más, en el último año se calcula que los jubilados han hecho una media de 25 críticas constructivas al día, de las cuales un 85% han solucionado graves errores de construcción en obras públicas.

“Si es qué, si no llego a pasar esa mañana echan el hormigón y se les olvida poner el forjado de la cubierta inferior…….que te parece? tiene huevos la cosa eh!” afirmaba Matias Dominguez,un  jubilado de 76 años que acostumbra a revisar las obras públicas “por si hay algo que no esté bien”.

La inmensa variedad de opiniones vertidas por los jubilados se registraran en un departamento creado específicamente para su traducción e interpretación, con el fin de facilitar el intercambio de datos con el Ministerio de Fomento, dicho Ministerio pondrá a disposición de los jubilados un Equipo de Protección Individual para el acceso a las obras y un despacho con un sillón orejero para poder reflexionar a cualquier hora del día sobre cuestiones relacionadas con el proyecto vigente o futuros proyectos.

Al ser preguntados, muchos encargados de obra manifiestan que tienen muy “presentes” a los jubilados a la hora de tomar decisiones en la construcciónes. “Don Manuel es una persona maravillosa, es muy callado pero siempre opinando, no has terminado de merendar y sin saber de dónde ha salido ya lo tienes encima, es muy profesional, gran labor la suya”.

Los jubilados que frecuentan las obras públicas recalcan que su función social es muy necesaria para evitar errores de “jóvenes sin experiencia alguna”. “Yep!buenos días!que!ya habéis tirado el murete?pues se sentaba la gente ahí eh!”, comenta Joaquín Molinero, un jubilado más que, si no llega a avisar “la gente se queda sin murete”. El papel de estos jubilados altamente experimentados en diferentes campos asociados a las obras públicas es crucial, la función social que hacen las obras públicas y cómo se podrían mejorar, es la principal motivación que mueve a millones de personas de más de 65 años a echarse a las calles cada día para revisar “lo que no se esté haciendo bien” en las obras públicas de nuestro país.

 

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