2 de cada 3 vendedores de chucherías reconocen que lo hacen para costear su propio consumo

Las familias de los afectados piden a las autoridades más centros de desintoxicación.

Un reciente estudio confirma lo que mucha gente sospechaba, 2 de cada 3 vendedores de chucherías reconocen que empezaron a vender “chuches” para poder costear su propio consumo. Las autoridades apuntan a que la cifra puede ser aún superior si se tiene en cuenta que existe un mercado negro, exento de control por parte de las autoridades.

“Yo empecé a consumir a los 5 años, ahora tengo 40 y una tienda de chucherías. No puedo dejarlo, yo consumo moras picantes, el cuerpo ya te las pide…”, comenta Javier, el propietario de “Chuche pa mi, chuche pa ti”.

El mercado de las chucherías se ha extendido mucho entre los jóvenes, normalmente empiezan a consumir a edades muy tempranas y habitualmente porque un conocido les da su primera dosis y les introduce en el mundo de las “chuches”.

“Mi primo me dejó probarlo en su fiesta de cumpleaños, tenía solo 7 años, no sabía muy bien donde me estaba metiendo”, afirma Luisito, un hombre de 45 años que participa en un programa de desintoxicación después de perder todo su dinero y parte de su salud a causa de las “chuches”.

Las tiendas de chucherías son la consecuencia del consumo de “chuches” continuado durante años, en muchos casos es la única manera que tienen los adictos de poder costear su propio consumo. Compran la materia prima a menor precio y sacan un beneficio económico revendiendo una parte a otros consumidores, entre los que se hallan incluso niños.

La edad de iniciación en el consumo de chucherías cada vez es más temprana, en algunos casos son los propios padres quienes dieron a probar “las chuches” a sus hijos, también suministran a los niños su dosis diaria, algunos padres incluso llegan a consumir con sus propios hijos y sus amiguitos.

“Mi padre las esconde… pero yo sé donde” afirma Pablito, un niño de tan solo 7 años.

Este año se han tramitado alrededor de 15.000 nuevas licencias de apertura para tiendas de chucherías, un dato que evidencia la lacra del consumo de “chuches” entre la población.

“Me metí en esto por desconocimiento, cuando tienes 10 años no te planteas si es malo o no, consumes con tus amigos como si fuera un juego, las “chuches” estaban presentes en todas las fiestas y celebraciones, era muy difícil no probarlas”, confiesa Alberto, un hombre que a sus 63 años ya ha abierto una veintena de tiendas de chucherías debido a su adicción.

 

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