El numero de ofendidos en España ya supera al de personas normales


“Claro… ¿los que se ofenden con algo no son personas normales, no? comenta un ofendido.

El Instituto Nacional de Estadística (INE)  ha revelado esta mañana mediante un informe que el numero de ofendidos en España supera en un 15% al de personas normales, algo que ya apuntaban algunos expertos dado el aumento progresivo de los últimos años. “Yo hasta que no me encuentro con algún ofendido por las mañanas no soy persona”, comenta Adrián, una persona normal entre tantos ofendidos.

“Es que te vas a una panadería y como no hables en francés no saben darte ni una barra de pan, que si baguette, que si croissant, joder ya”, denuncia Maria Luisa, una señora indignada por el deterioro del idioma español en las panaderías.

El Gobierno de España ha manifestado que estudiará la implantación de ciertos distintivos que mejoren la identificación de los ofendidos, con ello pretenden que la sociedad sea capaz de reconocer a simple vista a un ofendido y evitar ciertos temas de conversación y comentarios que puedan herir su sensibilidad. “No me parece mal, siempre y cuando se sepa también el grado de gilipollez que tiene cada ofendidito”, afirma Ernesto, un joven que no quiere problemas, y menos con esa clase de gentuza propensa a ser ofendida.

Los distintivos se diferenciarán por categorías que irán desde ‘tonto’, ‘ofendidito’, ‘ofendido’, ‘ofensivo’, ‘gilipollas’ y ‘PEO’, esta última como la categoría de ofendidos de más alto nivel, ‘Persona Extremadamente Ofensible’.

“Y a los que nos ofenden los ofendidos ni nos cuentan, ¿no?”, manifiesta Javier, una persona que se encuentra en el limbo de los ofendidos, no se considera ni ofendido ni gilipollas sino todo lo contrario.

También se está barajando la posibilidad de crear bancos de ofensas a disposición de todo aquel ofendido que necesite su dosis diaria. En dichos bancos un ofendido podrá solicitar ser ofendido un máximo de tres veces al día con derecho a réplica, siempre y cuando presente su acreditación de ofendido otorgada por un organismo especializado en la materia, eso si, antes deberá superar un examen psicotécnico muy parecido al que se le exige actualmente a los gilipollas.

“¡No pienso pasar ningún examen como el que pasan los gilipollas, que nos hagan uno específico, hombre!”, denuncia un metaofendido.

Les pedimos disculpas de antemano si alguien se ha podido sentir ofendido con esta noticia.

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